Andrea,
Leí tu carta y la guardé. La leí varias veces, de verdad. No sé si te das cuenta de lo que significa que alguien te escriba así, a mano, sin esconder nada. Yo sí me doy cuenta, y por eso quiero responderte con la misma honestidad.
Primero quiero corregirte algo. Escribiste que piensas que no eres correspondida. No es cierto. Lo fuiste en cada beso que te di, en cada vez que estuvimos cerca, en cada noche que nos quedamos hablando hasta que amaneció. Nada de eso fue por pasar el rato. Me gustas, me gustaste desde el inicio, y eso no lo digo por decir, tú sabes que no me gusta mentir.
Y tampoco quiero que te quede ni una duda de esto: no es que te falte algo. Eres de las mejores personas que he conocido, eres linda, inteligente, eres suficiente y de sobra. Esto no es por ti. Es por mí.
Hoy no quiero una relación con nadie, y te lo digo porque te lo mereces. Terminé una relación en febrero y, aunque ya pasaron meses, todavía no me saco a mi ex de la cabeza. Pasé cosas feas en ese tiempo y todavía las sobrepienso. Necesito entender en qué fallé, ordenarme y trabajar en mí, y no sé cuánto me va a tomar. No quiero que esperes por mí ni que pongas tu vida en pausa por algo que no te puedo prometer. Si empezara algo contigo ahora, con la cabeza en otro lado, te estaría dando una versión incompleta de mí, y tú no mereces eso.
Todo esto que armé para ti, la lluvia, la ciudad, la cena, es mi forma de decirte gracias. Tú me hiciste algo con tus manos, y yo quise hacerte algo con las mías. No es una promesa ni te estoy pidiendo nada. Es para que sepas lo que significaste.
Lo que sí sé es que no quiero perderte. Me importas, quiero seguir siendo parte de tu vida, y quiero que esto no se vuelva raro entre nosotros. Si tú quieres seguir siendo mi amiga, yo también.
Gracias por tu carta, por tu tiempo, por todo. Te quiero mucho.
Joseph
P. D. Los escudos del Cristal ya tienen su lugar en mi monitor. Cada vez que los vea me voy a acordar de ti.